¿Es cierto que puedes demandar a tu pareja por pérdida de tiempo?

Actualizado: 2 de jun de 2018


Sin duda, esta pregunta es clásica e imperdible, por representar uno de aquellos temas jurídicos que se convierten en una especie de creencias populares cuyo verdadero origen, fundamento y naturaleza, generalmente se desconocen.

Usualmente, esta pregunta suele ser contestada diciendo: "Si se podía antes, pero ya no". Hasta cierto punto, esta respuesta es acertada y en el presente artículo se explicará el porqué.



El día 14 de mayo del año 1935, se publicó en el Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Jalisco, el Código Civil del Estado de Jalisco.


Dentro del Capítulo I del Título Quinto, en sus artículos del 131 al 137, se contemplaba la figura de los esponsales, misma que se definía como sigue:

ARTÍCULO 131.- La promesa de matrimonio que se hace por escrito y es aceptada, constituye los esponsales. La aceptación se presume mientras no se demuestre lo contrario.


Básicamente, la figura de los esponsales era una promesa de matrimonio pactada y aceptada por una pareja, en la vía escrita.


Algunos de los requisitos de los esponsales, eran los siguientes:


1) La promesa, debía ser por escrito y aceptada.

2) Para celebrar esponsales, el hombre y la mujer debían haber cumplido 16 años. (Esto se publicó el 31 de julio del año 1975, ya que, anteriormente bastaba que la mujer hubiese cumplido 14 años).

3) Si eran menores de edad, los esponsales debían ser aprobados por sus representantes legales (Padres o aquellos que tenían la patria potestad).

4) En los esponsales no se podía obligar a contraer matrimonio, ni podían estipularse penas por no cumplir la promesa.


Sin embargo, el siguiente artículo podía representar un peligro para aquellos que planeaban incumplir con sus esponsales:


ARTÍCULO 135.- El que sin causa grave, a juicio del juez, rehusare cumplir con su compromiso de matrimonio o difiera indefinidamente su cumplimiento, pagará los gastos que la otra parte hubiese hecho con motivo del matrimonio proyectado.

En la misma responsabilidad, incurrirá el prometido que diere motivo grave para el rompimiento de los esponsales.


También pagará el prometido que sin causa grave falte a su compromiso, una indemnización a título de reparación moral, cuando por la duración del noviazgo, la intimidad establecida entre los prometidos, la publicidad de las relaciones, la proximidad del matrimonio u otras causas semejantes, el rompimiento de los esponsales cause un grave daño al prometido inocente.


La indemnización será prudentemente fijada por el Juez, teniendo en cuenta los recursos del prometido culpable y la gravedad del perjuicio causado al inocente.


De dicho artículo, se derivan varios puntos cruciales relacionados del presente estudio.


A manera de resumen, las condiciones principales de indemnización entre esponsales, eran las siguientes:


a) Si un prometido se rehusaba a cumplir con el matrimonio o posponía indefinidamente el mismo, debía pagar los gastos que el otro prometido/a hubiera realizado con motivo de la planeación del matrimonio. (Siempre y cuando no existiera causa grave para rehusarse a cumplir el matrimonio).

b) Los gastos de planeación de la boda también se cubrían, cuando un prometido generaba un motivo grave que ocasionara el rompimiento de la promesa de matrimonio.

c) El que incumplía con su compromiso (sin causa grave o justificada), debía pagar una indemnización, cuando le causaba un daño grave al prometido inocente. Para ello, se tomaban en cuenta la intimidad, publicidad o fama de la relación, su duración y la cercanía de la boda, entre otras cosas.

d) Las indemnizaciones eran impuestas a criterio del Juez, y se tomaba en cuenta la situación económica del prometido culpable y la gravedad del perjuicio que le ocasionó al prometido inocente.


Cabe destacar que, si el prometido inocente quería reclamar indemnizaciones, tenía el plazo de un año a partir de que el prometido culpable se negó a celebrar el matrimonio.


Otro punto importante de los esponsales consistía en que, si el matrimonio no se celebraba, los prometidos tenían el derecho para exigir la devolución de todo lo que hubieran donado con motivo del matrimonio acordado (Si, incluyendo el anillo de compromiso también).


Como dato curioso, la palabra esponsales, proviene del latín -spondeo-, que significa promesa. En la Roma antigua, era costumbre estipular las condiciones en las cuales se prometía a una mujer. De aquí, proviene que, a la prometida y prometido, se les llamen esposa y esposo respectivamente.


A nuestro criterio, consideramos que, a pesar de que se reguló la figura de los esponsales; era meramente histórica y estaba en desuso, ya que, en nuestra sociedad no era usual el celebrar por escrito la promesa de matrimonio y sus condiciones. Cotidianamente, las consecuencias que provocan una ruptura antes de que se produzca el matrimonio, son meramente sociales.


Entonces, ¿aún se puede demandar a la pareja por pérdida de tiempo?


Para desgracia de muchos y fortuna de otros, a partir del 14 de septiembre del año 1995, entró en vigor el Código Civil para el Estado de Jalisco, y en el mismo dejó de contemplarse la figura de los esponsales.


Habrá quienes estén de acuerdo en la figura de los esponsales y quienes están en desacuerdo con la misma. ¿Ustedes que opinan?


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